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El pasado 12 de octubre, la costanera de Puerto Natales fue escenario de una jornada única: la realización del Chapuzón de los Fiordos 2025, evento que congregó a más de 1.500 personas, y que tuvo como protagonistas a más de 800 participantes que se sumergieron en las frías aguas del canal Señoret, en pleno corazón de la Patagonia.

Esta actividad, que se ha consolidado como una de las más esperadas por la comunidad y el sector turístico local, marcó una vez más el inicio simbólico de la temporada turística en la Provincia de Última Esperanza. Su creciente popularidad, tanto a nivel local como nacional, demuestra el arraigo y la identidad que representa para la ciudad.

En esta edición, el evento cobró especial relevancia al coincidir con el arranque de la Cumbre Mundial de Turismo Aventura (ATTA 2025), lo que le otorgó una proyección internacional sin precedentes. La presencia de visitantes extranjeros, operadores turísticos, medios especializados y creadores de contenido, aportó visibilidad al destino y fortaleció la imagen de Puerto Natales como un referente del turismo de naturaleza y aventura.

Durante toda la jornada, los asistentes pudieron disfrutar de una programación diversa y familiar, que incluyó clases masivas de baile, música en vivo, muestras artísticas locales, ferias de emprendedores y gastronomía. La actividad fue pensada no solo como un espectáculo, sino como una experiencia participativa que integrara a turistas, habitantes y actores del turismo en un ambiente seguro y festivo.

El Chapuzón de los Fiordos 2025 fue organizado de manera colaborativa por los gremios del turismo de la provincia, con un alto nivel de coordinación territorial. La realización del evento fue posible gracias al apoyo del Gobierno Regional de Magallanes y el respaldo de SERNATUR, instituciones que han sido clave para potenciar el desarrollo de experiencias turísticas con identidad local y proyección global.

A pesar de las condiciones climáticas propias de la primavera patagónica, el evento se desarrolló con normalidad y alta participación, lo que fue valorado por todos los sectores involucrados. Su ejecución demuestra que, incluso en los escenarios más australes del país, es posible generar actividades masivas, sostenibles y con sentido de pertenencia.

La exitosa edición 2025 confirma al Chapuzón de los Fiordos como una iniciativa que no solo promueve el turismo, sino que también fortalece el tejido social, activa la economía local y proyecta a Puerto Natales como un destino con personalidad, resiliencia y visión de futuro.

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RUPESTRE: La Reina de Torres del Paine

RUPESTRE: La Reina de Torres del Paine

Prof. Alfredo Soto Ortega

Un destino en el centro del mundo

En el último tiempo, el Parque Nacional Torres del Paine ha estado en el centro de las noticias, y no solo por sus innumerables eventos, premios, reconocimientos mundiales y posicionamiento como destino turístico de nivel internacional, sino también por su dinámica cotidiana: los flujos de turistas e innumerables visitantes que, con estaciones cada vez más marcadas, aumentan considerablemente.

Los enormes rascacielos de granito que enmarcan los fondos prístinos del paisaje destacan por su elevación abrupta sobre grandes extensiones de estepa. En cada centímetro de ese territorio habitan seres distintos que conforman un hábitat tan particular que logra encantar a toda raza y lengua que lo visita, dejando marcada en sus vidas la emoción de una experiencia fantástica, única e inolvidable para el resto de sus días.

La Patagonia manda: belleza, pero también rigor

La Patagonia siempre manda; siempre obliga y exige. Tanto así, que quienes osan desafiarla en sus innumerables senderos —especialmente aquellos que implican estar preparados para aproximarse cada vez más a estos colosos de granito, a sus glaciares y a las vistas desde las alturas, sobre el meandro de los ríos y sus coloridos lagos— saben que aquí no hay espacio para la improvisación.

Hace poco nos sentimos consternados por un accidente, del cual no estamos libres de que ocurra mientras no se alineen los aspectos a considerar en prevención. La naturaleza siempre reclama rigor ante sus características ambientales: fuertes vientos, bruscas variaciones de temperatura, terrenos durísimos y, al mismo tiempo, algunos de ellos muy frágiles. Quien no esté preparado o preparada, fácilmente puede quedarse allí, donde la roca ígnea y el conglomerado reclaman su parte, quitando a veces vidas humanas.

El equilibrio del ecosistema

En la naturaleza el peligro siempre está. Así, en tierra firme, entre coirones y laderas, se desplaza en silencio —para este relato— una hembra de puma, con un papel crucial para el equilibrio del ecosistema. Su presencia se alinea tanto con los carroñeros superiores, como el cóndor, como también con su principal presa, el guanaco, habitante esencial de este círculo virtuoso de ambiente regulado y sustentable de manera natural. No puede faltar ninguno de ellos.

Rupestre, la Reina

La puma que mencionamos, reconocida por ojos expertos por sus características de vida y el entorno en el que vivía, era llamada “Rupestre”. Una extraordinaria cazadora que emulaba, en el espíritu de sus desplazamientos, a aquellos humanos poco reconocidos en el territorio, como lo fueron los Aonikenk.

“Rupestre”, con múltiples tareas, y según han destacado quienes la conocieron, mostró las certezas más agudas de un felino con carácter y voluntad: instintos profundos de preservación de la especie, expresados en innumerables gestaciones, con variadas camadas de cachorros a través de los años. Sus apariciones deleitaron a los más osados y dedicados en observarla, tanto así que el resultado de esas magníficas escenas permitió incluso crear emprendimientos y actividades especializadas: excursiones para verla, y mostrar cómo algunos denominaron a los pumas de Torres del Paine como “pumas hollywoodenses”, por lo fácil que era observarlos, a diferencia de la misma especie en otros territorios.

Tristeza, silencio y legado

Pero la vida se extingue y se transforma. Hoy, “Rupestre” ha dejado una sensación extraña en el corazón de quienes la conocieron o, desde lejos, la observaron cuidando a sus cachorros: tristeza, una melancolía rara por la muerte de una especie quizás como cualquier otra. Sin embargo, “Rupestre” fue diferente. Fue la Reina: la que demostró con eficacia su misión predadora y un carácter abundante de maternidad.

Ante la defensa y el ataque, siempre fue orgullosa de sus días, fríos y cálidos. Ella estaba dispuesta a lo que viniera. El fenómeno aparece con más fuerza cuando logra ser madre de cuatro cachorros, y su experiencia de años le permitió sustentar esas pequeñas vidas, con extensas jornadas de cacería: a veces exitosas, otras veces sin logros inmediatos, sobre todo en invierno, cuando más se exponían los pequeños gatitos.

“Rupestre” murió hace pocos días. Y el día en que se desploma, el viento se detiene; el vuelo del cóndor se hace más silencioso, y el relincho del guanaco se apaga en el rigor de la pérdida.

Vamos a extrañar la silueta de la Reina, pero deja un legado: muchos seguirán los pasos de su madre y veremos otras reinas correr y saciarse de lo que les da la naturaleza.

Adiós, “Rupestre”.

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Patagonia Chile lidera el turismo sustentable: W Trek certifica su huella de carbono

La Patagonia chilena no solo se recorre: se respira, se contempla y —cada vez más— se cuida. En la Región de Magallanes y Antártica Chilena, el turismo de naturaleza está dando pasos concretos para avanzar hacia una forma de viajar más consciente, con datos, acciones y compromisos medibles.

En ese camino, hoy celebramos un hito que marca un precedente para el turismo de aventura en Chile: Chile Nativo Travel logró cuantificar y certificar la huella de carbono de un programa turístico, específicamente de su emblemático W Trek en el Parque Nacional Torres del Paine.

Este avance demuestra que es posible vivir experiencias memorables en uno de los territorios más prístinos del planeta, incorporando criterios de sostenibilidad y acción climática desde la planificación hasta la operación.

Un hito para el turismo de naturaleza en Chile

La certificación fue otorgada el 9 de octubre de 2024 por HuellaChile, iniciativa del Ministerio del Medio Ambiente que impulsa la medición y gestión de gases de efecto invernadero en organizaciones públicas y privadas.

Con este proceso, el W Trek se convierte en el primer programa turístico en Chile en certificar oficialmente su huella de carbono, abriendo un nuevo estándar para la industria del turismo de naturaleza, tanto a nivel nacional como regional.

Con una duración aproximada de 5 días, este circuito permite recorrer algunos de los paisajes más icónicos de la Patagonia chilena y, desde ahora, sumar un valor clave: información clara sobre su impacto ambiental, útil para quienes viajan, para operadores y para el destino.


Medir para avanzar: colaboración y trazabilidad

El estudio de huella de carbono comenzó en septiembre de 2024, desarrollado junto a la consultora CYCLO, con verificación externa de Proyectae, e incorporando activamente a proveedores del programa turístico.

La medición consideró variables clave, entre ellas:

  • Transporte aéreo internacional y nacional

  • Transporte terrestre

  • Alimentación

  • Sistemas de calefacción

  • Emisiones asociadas por pasajero/a

Este enfoque colaborativo permitió estimar el impacto ambiental real del programa y sentar bases sólidas para futuras acciones de reducción y compensación de emisiones.


Resultados que invitan a actuar (con números sobre la mesa)

Huella total estimada por pasajero/a:

  • Alojamiento en refugios: 1.468 kg CO₂e

  • Alojamiento en camping: 1.452 kg CO₂e

La modalidad camping presenta emisiones levemente menores, principalmente por un menor uso de combustibles para calefacción.

Principales fuentes de emisiones:

  • Transporte aéreo internacional: 987 kg CO₂e (≈67% del total)

  • Transporte aéreo nacional: 278 kg CO₂e

  • Alojamiento en Torres del Paine: entre 60 y 80 kg CO₂e

Estos datos ayudan a comprender mejor dónde se concentra el impacto y a orientar decisiones más informadas para seguir avanzando.


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Lama guanicoe

Lama guanicoe

Prof. Alfredo Soto Ortega

En un viaje realizado el año pasado por la Isla Tierra del Fuego y por las pampas que dan hacia el Atlántico, tuve el privilegio, mientras conducía por la carretera, de apreciar en toda su magnitud un guanaco de color blanco. Casi lo dejo atrás por la velocidad a la que iba en el vehículo, pero me detuve sin pensarlo dos veces, retrocedí y me acerqué lo más posible con el lente de mi cámara.

Este ejemplar, un macho adulto, no se asustó ante mi presencia. Mantuvo respetuosamente una distancia prudente, lo que me permitió interactuar visualmente con él mientras pastaba tranquilamente.

Antiguamente, y sobre todo para los pueblos originarios, las especies que destacaban por su pelaje blanco —fuera de su color natural— eran, en algunos casos, consideradas señales divinas o símbolos sagrados. Se creía que estos animales promovían el buen destino en desplazamientos, cacerías y abundancia en general, especialmente entre pueblos nómadas.

Existe evidencia de que muchos pueblos nativos y prehistóricos se volvieron nómadas justamente al seguir los tránsitos de estos cuadrúpedos, que, en su búsqueda de buenos pastos, emigraban constantemente hacia el sur. Esto ocurrió especialmente cuando los cambios climáticos se volvían más rigurosos y escaseaban los alimentos, contribuyendo de manera significativa al desplazamiento humano en su épica migración por los infinitos paisajes de América.

En nuestro país, las llamas, alpacas, vicuñas y guanacos conforman el grupo de los camélidos sudamericanos. Estos animales se registran en Sudamérica desde hace millones de años y, por tanto, forman parte de su fauna autóctona. Del total de especies, dos son domésticas: la llama y la alpaca, predominantes en el norte de Chile. Las otras dos, la vicuña y el guanaco, son especies silvestres.

El guanaco abunda en la Patagonia y sus amplias pampas. Aunque no son altiplánicas, sus condiciones latitudinales se asemejan a los ecosistemas de altura. Su vegetación se vincula a la propia de la Puna atacameña y a los pastizales de las grandes montañas del centro del país.

En nuestra región, el guanaco ha sido siempre un animal emblemático, tanto por su avistamiento frecuente como por su relevancia en el turismo. Es común verlo cerca de los caminos, y no por nada es considerado el mamífero terrestre más grande de Chile. Estos encuentros, especialmente en el Parque Nacional Torres del Paine, son una experiencia destacada para visitantes. Sin embargo, actualmente se pueden observar grupos incluso en puntos más australes, como la Ruta 9 entre Punta Arenas y la comarca de Última Esperanza.

Sus rostros amigables, sus grandes pestañas y su forma simétrica de masticar mientras disfrutan de los pastos abundantes cautivan tanto a grandes como a chicos. Además, su presencia activa contribuye a la regeneración de los suelos, ya que forman parte de circuitos migratorios estacionales. En época invernal, los guanacos se agrupan y migran a zonas menos afectadas por la nieve y el hielo, especialmente en las periferias de los grandes lagos de la región, que influyen en la regulación del microclima.

Entre los peligros que enfrentan está su principal depredador: el puma. Este felino, estratégico por naturaleza, suele atacar cuando detecta el momento de mayor debilidad en la manada, especialmente a individuos enfermos o ancianos.

Estudios sobre su comportamiento y su impacto en el entorno han demostrado que el guanaco tiene un valor ecológico incalculable. Se lo ha llegado a considerar un verdadero jardinero natural, debido a su capacidad para ayudar a la regeneración del bosque esclerófilo, un ecosistema altamente degradado en la zona central de Chile por la acción humana y la megasequía.

Así, el guanaco está siendo revalorizado por su servicio ecosistémico. Se plantea incluso su reintroducción en hábitats de los que alguna vez fue desplazado. En realidad, se trata de poner en valor no solo lo que fue, sino también lo que puede ser a futuro: un actor clave en la recuperación de suelos y paisajes que siempre le pertenecieron.

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