Estancias

La mayoría de las estancias se mantienen como establecimientos agrícolas ganaderos, pero sus cascos y residencias han abierto las puertas a los visitantes que quieren acercarse a la vida rural

Algunos conservan el estilo de su época de esplendor, cuando se erigían verdaderos palacetes de arquitectura francesa, inglesa o colonial lujosamente amueblados y decorados. Otros poseen una decoración más sencilla, más armónica con la vida rural, pero igualmente confortable y cálida. En la actualidad, son los propios dueños los que atienden a sus huéspedes como invitados especiales y comparten con ellos anécdotas e historias de sus lugares.

Pasar unos días en las estancias significa encontrarse con la naturaleza que todavía se preserva silvestre, conocer y vivir las costumbres de gauchos e inmigrantes que poblaron el campo Patagónico. Compartir sus tareas cotidianas, pasear a caballo, arrear el ganado, presenciar la esquila de ovejas, las yerras y las domas, trabajar en las huertas. También se pueden practicar distintas actividades deportivas, pero todas invitan a interactuar con el entorno natural

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